El sonido de la lluvia. Tarqueadas en Arica.

Las tarkas componen el paisaje sonoro de la estación lluviosa y especialmente de los carnavales, pudiendo ser ejecutada de manera colectiva en grupos llamados tarqueadas, tríos o bien de forma individual como lo hacen los pastores de montaña (Romero 2008). Quienes participan en grupo “desarrollan una actividad de trabajo con las tarqas, las kajas y el batir de las Wiphalas [o banderas], pero al mismo tiempo con un movimiento cadencioso y armónicos todos bailan al son del compás” (López 2007:96). Como danza comunitaria, sus coreografías promueven la reunión parejas, quienes a la manera de un solo grupo, trazan líneas, círculos y espirales mientras se desplazan por pueblos y calles expresando “alegría, diversión y juegos, como manifestación de la celebración de inicio de la época de cosecha y las expectativas de una buena producción” (Rossells 2009:349). En este sentido, en afinidad con los sentidos procreativos del carnaval, las tarqueadas se han asociado al encuentro, seducción y formación de parejas humanas.

De esta forma, aún cuando en su manifestación folklórica los integrantes de las ‘tarqueadas’ “tienden a tener uniformes a modo de una estilización” (López 2007:55). En Arica son definidas como expresiones distintivas de los pueblos cordilleranos y de los valles costeros (valle de Azapa y valle de Lluta); lo que supone la identificación de sus sonidos con la vida cultural de este territorio.

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